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Full text of "Pedro Figari 1885 Ley Agraria"

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UNIVERSIDAD DE LA . REPÚBLICA 

LEY AGRARIA 

POR 

.( 

PEDRO F.IGÁRI 



TÍSIS PRKSRXTAM PAKA. OPTAR AL GRADO DK DOCTOR KN JCRISPRliDKNCIA 

PADRINO DE TESIS Y DE GRADO 

Doctor Don Carlos de Castro 




MONTEVIDEO 

Tipografía ti vapor do La Nación, callo Solís núm. GD 

1885 




A LA MEMORIA DE MI QUERIDO PADRE, 

MI QUERIDA IvI A. E E 
GRATITEÜ, AMOR, RESPETO. ' 




Señor Rector : 

Señores. Catedráticos : ' 



' TcDgo á presentaros este 'trabajo de acuerdo, ediv 
una prescripción universitaria y convencido de que es 
demasiado .deficiente. para que pueda ser digno de. 
vuestra .ilustrada atención: , . ' 

"'En: 'el ; tÓrmino de la - carrera que emprendí Jiacc 
cerca de once .años,' comprendo que debo empezar á 
estudiar ahora, una ciencia hueva y. difícil : la apli- 
cación. délos .principios que me habéis .enseñado á la 
solución de los problemas prácticos. ,. 

. pues bien, en la medida de mis escasas aptitudes 
: y- bajo los auspicios de un ; distinguido abogado, él 
malogrado Doctor don Manuel Garzón, he recogido 
algunas observaciones, tal vez -incoherentes, sobré 
nuestra ley agraria: Condensadas esas ..observacio- 
nes con precipitación, porque lo exijíah circunstancias 
agenas á mi voluntad, y 'organizadas por mi pobre 
inteligencia sin tener un método á que ceñirme, os 
ofrezco un modesto estudio,- confiando en vuestra 
paciente atención y en vuestro juicio indulgente. 




8 



1 

En el inás alto grado de civilización, la; consecu- 
ción de los fines del hombre y de las sociedades solo 
se alcanza legítimamente por el . noble y fecundo 
recurso del trabajo. 

La ciencia sienta los principios que lian de dirimir, 
los conflictos inherentes á la limitada perfección hu- 
mana y que se producen oírla vida ordinaria de las 
naciones y de los individuos; y la. ciencia es, también, 
la que determina. 4a conducta que ha de seguirse y 
que formuladla opinión general y la. voz popular. - 

Abolidos para siempre los. derechos de conquista, el 
vasallaje, las injustificadas distinciones y preroga- 
tivas sociales, la esclavitud y todo otro medio violento 
de existencia que no sea la benófifca lucha del hombre 
con la Naturaleza, este dedica su inteligencia y sus 
fuerzas á la multiplicación y perfeccionamiento de 
los productos de sus trabajos, bajo el amparo de ins- 
tituciones liberales, progresistas ó igualitarias. 

La lucha por la existencia se producé en la paz 
profunda del pensamiento, y todas las tuerzas del 
individuo concurren activa -y armónicamente á la 
realización del ideal común, al bienestar general. 

Es necesario, pues, procurar las . mejores ventajas 
sobre la Naturaleza, aprovechando todas sus fuerzas 
productivas, para que la obra de la inteligencia cum- 
pla ampliamente los fines del hombre. 

En todas las épocas histéricas, el . problema de la 
organización de la propiedad territorial ha sido con- 




- o — 

siderado digno del mas vivo interés y .como cuestión 
de trascendental importancia. 

Su solución ha decidido frecuentemente la suerte 
de los pueblos, y puede afirmarse que la mayor parte 
de las revoluciones qne se han producido al través de 
; los siglós han tenido por causa inmediata ó indirecta 
la posesión y él dominio del suelo, y las leyes relativas 
á la propiedad territorial;. 

En efecto, desde que los Hebreos se constituyeron , 
en nación hasta nuestros dias, todos los pueblos se . 
han preocupado de esta cuestión como a| una de las 
basés fundamentales dé su riquezq y progreso; y los 
que la olvidaron sufrieron las consecuencias fatales . 

' de su culpable imprevisión.- • ■ .. - . 

La decadencia de Roma se ha atribuido, con razón, 
por sus grandes hombres a una inala disposición 
agraria, á la desigualdad en la distribución parcelaria. 

Plinió dijo : Latifundia Romam perdederunl. 

Los poseedores de las grandes y más ricas fraccio- 
nes, no se preocupaban de cultivarlas, viviendo hol- 
gadamente con los frutos espontáneos, de la misma. 
Naturaleza; mientras que los plebeyos apenas obte- 
nían los medios de sustentarse merced á grandes y 
continuos esfuerzos que hacían sobre áreas limitadas 
ó insuficientes. 

Este desequilibrio económico, con la miseria de las 
poblaciones rurales y la disminución de los produc- 
tos agrarios, viciaron el omnímodo poder romano. 

.inmensas extensiones de tierra que debían ser fér- 
tiles y ricas bajo la mano previsora del hombre, aban- 




' . - 10 - 

donadas á la acción cxpontánea do la Naturaleza se 
hicieron completamente ineptas á los fines de la pro- 
ducción, y lian sido necesarios extraordinarios esfuer- 
zos'y sacrificios.iiimensos para restituirlas á un esta- 
do útil -de fructificación. - ' ' \ ' : ' 

. Elsocialismo y el comunismo, que tan hondamente 
han conmovido á la^sociedad humana, ‘perseguían la' 
reivindicación/de los derechos y prerogativas que 
usurparon para sí las clases superiores sohre el pue- 
blo, ■ haciéndose'clueños absolutos de la tierra y ne- 
gándoles hasta él derecho de vivir por el trabajó. ; 

J¡a tierra, como materia ¿rima en la obra de la pro - 
duccióri, debe ser objeto de ia mayor observación y 
del nías detenido estudio del legisladórj'.puestó' que de 
ello depende toda la vida económica del hombre y de 
los pueblos. ' l 
‘ Goncibese, pues, que un desorden en . la administra- 
ción délas tierras. traiga consigo un mql generálppor 
qué se trata de. úri elemento. . esencial ó indispensable 
"de existenciaj’que afecta á' todosL los miembros' del 
organismo social y político, ligados entredi cómo los 
hilos de una red. ' ; í V.ó , 

'Conviene, entonces,' estudiarla para que puedan ex- 
plotarse convenientemente, en provecho general, sus 
fecundísimas fuentes de riqueza. 

♦ 

^ " 1 ^ 

Nuestro, país exijo vcriementemcnte una reforma en 
su: organización territorial, rio solo por los generales 
conceptos do prosperidad y engrandecimiento, sino 




11 



por. otras- consideraciones especiales que espresaré 
someramente.-'-' ; . 

* 'Él País, aunque jóven y naciente, se ostenta enca- 
minado en las vías de civilización y de progreso. 

Aún cuando sú vida independiente cuenta a- enas 
medio siglo ’y ha’ sufrido las consecuencias de las 
luchas y convulsiones propias de todo sér que entra á 
la'vid’a,- es, por-sií naturaleza, su estructura política y 
su situación geográfica, una nación adelantada; merced 
también al .cambio. y comercio que ejerce constante- 
mente y en notable escala con todas las naciones del 
mundo." 

'•Por eso, su .evolución es rápida y su existencia 
siente mayores necesidades de ensanche.- ~ - - 

Ahora bien, "para armonizar esas dos faces bajo. las 
cuales sé' presenta, ' su -idjosiricrácia, si asi puede 'lla- 
marse, debe ser estudiada d etenidam ente! ; 

■: No son las reformas generales, adoptadas en los de- 
más países ^en el orden teórico y -práctico, las que > 
deben introducirse lisa, llanamente y sin mayor exá- 
men, pues esto podría conducirnos al error; sino 
aquellas- exigidas .particularmente por nuestras pro- 
pias necesidades -y teniéndose en cuenta las especiales 
condiciones del pais. • ... 

Respecto de la propiedad territorial y su organiza- 
ción, hay razones poderosas que hacen sentir la 
suprema conveniencia de una solución qué allanólas 
dificultades de tanimportante problema. 

Su arreglo definitivo es, por otra parte, altamente 
reclamado como base de estabilidad y de paz. 




La turbulencia de los partidos políticos lia sido una 
remora para el desenvolvimiento de la prosperidad 
nacional. ^ ' 

Estos hechos que pueden ser, tal vez, efecto de nuestra 
corta vida, estos males públicos, deben ser atendidos 
para evitar que puedan reproducirse indefinidamente. 

Si nuestra campaña estuviera cultivada, si la in- 
dustria hubiese desarrollado sus capitales en mayor 
escala sobre las ^fértiles tierras de’ la República, eb 
carácter nacional arraigaría en si los hábitos del irá- " 
bajo, comprendiendo el habitante del país sus verda- 
deras necesidades y el modo tíris fácil y ventajoso, de 
satisfacerlas. ¡' • 'i 

El motín, la sublevación y las revoluciones., no en- 
cuentran elementos para producirse y desarrollarse 
en donde abundan el trabajo bien compensado y los ca- 
pitales reproductivos, dedicados k explotar la natu- 
raleza. • . ’ • : 

Con una sabia organización de la propiedad llega- 
remos á consolidar la paz, atrayendo al proletario 
ocioso á buscar por medios lícitos y adecuados la sa- 
tisfacción de sus legitimas aspiraciones; ennoblecién- 
dose su carácter en la labor y en el fiel cumplimiento 
de sus deberes, con evidentes beneficios para la comu- 
nidad. 



La propiedad territorial, entre nosotros, está mal 
dividida. 




La referida circunstancia de ser este país joven . 
explica, hasta cierio. punto, este fenómeno, conjunta-, 
mente con la calidad de nuestra industria predomi- 
nante. 

'La- ganadería obsta á la divisibilidad parcelaria en 
el mismo grado que la agricultura. Pero, así mismo 
os indudable que nuestro territorio es susceptible de 
mayor división, con notorias y. grandes ventajas 
para la producción nacional. 

No se trata de una división infinitesimal, ni inme- 
diata, sino de regularizarla prudentemente y en 
cuánto, sea posible, dada/ la acción del Estado; este 
impulsó, ayudado por m. ley de herencias, producirá 
mas tarde proficuos resultados. • • ’ ■ 

' Acercar las facultades productivas de la tierra á la 
mano del hombre, es descubrir una fuente de rique- 
za. — Bajo este principio deben encaminarse las 
reformas de la organización del suelo. 

Si observamos nuestra industria ganadera, nos con- 
venceremos do que esta no lia nas^do A un -oslado 
que puede cal incársé/c^o-,*^w^'5!F^!5r '• ' 
Calcúlase la manutención del ganado vacuno y 
caballar á razón ele una cuadra por cabeza, siendo 
así que, tomándose las precauciones debidas, media 
cuadra 'puede bastar para ello cómodamente. 

Sin duda alguna," para llegar á esto, se debe hacer 
que á ello pueda coadyuvar la producción natural, 
mejorando los pastos, regularizando las aguadas, 
etc., etc., por los medios que indica la agricultura y 
usando todos los infinitos recursos que posee la inte- 
ligencia. 




— 14 — ••.-••- 

■ Pero, se ha objetado que no es posible sembrar esas 
inmensas.cxtens.iónes de tierra qiVé ocupan los' gana- 
deros sin hacer. gastos enormes, y que lio los compen- 
saría jamás él resultado déla empresa 
. Esta objeción qiene su asiento, precisamente, en el 
atraso de nuestra ganadería y_en-la : nptáble desigual- 
dad de íá división territorial. ' . " 

, Lós dueños de grandes áreas no tienen mayor inte- 
rés en el ¡aprovechamiento /le todo s.u campo, puesto 
que consiguen, pingües beneílcios/cuálquiera que sea 
la salida de sus productos en el mercaclo:- - 
En -las. mismas, condiciones, respecto deP adelant 0 - 
i.idcstrial, está elposcedor- de pequeñas áreas, porque, 
aún cuando, tenga el estimuló dél.'engrándecimientó; 
está privado del recürso de la Competencia,'- por 'más 
que ''aproveche su campo 'útilmente,, y. e.htonces lío le 
queda otro caminó . fácil más qüej él' de -limitar las 
pretensiones de su empresa/ ^percibir beneficios 
•proporcionales á la -tierra, y. 

Pero, el adelanto de todas ; las - industrias nos de- 
muestra que la -inteligencia humana -es tanto ó .mas. 
.poderosa para da .producción' que dasfXuerzas de la 
-: Naturaleza; cooperando á, aumentar -mejorar y -ase-' 
gürar sus frutos.' - . ■' 

Aquí el 'ganadero depende íntimamente de todos 
los accidentes del tiempo, como de ¡circunstancias 
absolutamente' fatales.. 

¿ Porqué no se previenen los fenómenos meteoro- 
lógicos? . ' 

¿Porqué se abandonan los resultados de una em- 
presa á todas las contingencias de la naturaleza? 




— 15 



La razón de esta" indolencia tan perjudicial estriba 
en el defectuoso fraccionamiento del suelo. Regulan-, 
zando la distribución parcelaria se obtendrá, luego, la 
implantación del perfecciónado sistema europeo en 
esta ¿láse de industria, puesto que .en virtud del mis- 
ma adelanto tendrán que aprovecharse todas las cali- 
dades y fuerzas productivas de la tierra : para dar, 
importancia á las especulaciones y ál trabajo agrario. 

Además, el industrial, para recuperar los .capitales 
que ha invertido en su empresa, tendrá forzosamente; 
qué rodearse, por vias ingeniosas, de toda clase de 
precauciones, .obteniendo así un éxito más seguro en 
sus negocios. ' ’ •:•. ' . . 

En aquel régimen, pues, encontráremos la minucio- 
sa labor del suelo y el adelanto " de las industrias 
rurales.' v'Á ' -xH" . 

. • Cuando hayamos conseguido imprimir tal impulso á 
la industria, esta se habrá . encarrilado y sus mismas 
conveniencias la dirigirán, á. su mayor perfecciona- 
miento posible 

—Para alcanzar este desiderátum, debe procurarse 
directamente por la ley, ó por los medios indirectos que 
el Estado posée, la división prudente de la propiedad 
territorial; — sin coartar la libre adquisición, la ley 
debe abrir facilidades á la subdivisión y regulariza- 
ción con arreglo á las necesidades de las familias, álá 
clase de industria á que se dediquen, y á las condicio- 
nes del suelo, pero siempre bajo un pié de perfecta 
igualdad v respetando los derechos adquiridos. 




— .16 - 



No se trata ya de averiguar el mejor procedimiento 
para la- distribución de la tierra pública,, .sino.; de 
investigar la más fácil, manera de deslindar la. propie- 
dad territorial pública . de la privada, y de fraccio- 
narla,- ' . , . 

' El problema que tanto ha preocupado , y agita aún 
á los hombres . públicos déla Confederación Argen- 
tina, para, poblar sus vastos territorios, puede decirse 
. que ya ha tenido completa solución en nuestro Pais. 

Lá atención del legislador. solo puede preocuparse á 
este respectó cuando el Estado qjosée áreas.conside- 
fables de tierra, cuya distribución sea requerida por. 
el interés nacional. ' 1 

Actualmente el Estado Oriental no. poséé tierrá 
. alguna, puesto . quedos pocos campos qué conservaba 
en arrendamiento *y cuyo producto no alcanzaba á la 
ínfima cifra de dos mil quinientos pesos ‘ anuales, han 
salido de su dominio por adjudicaciones .que se lian 
hecho. parala más prudente colonización de la linea 
fronteriza con el Brasil, que actualmente se lleva á 
cabo. / » 

No tiene, pues, importanciapara nosotros la solución 
del problema de población del territorio, ptfesto que, 
como lo dejo dicho, no hay tierra poseída por, el Fis- 
co, y la que conserva en dominio como dueño ah- ori- 
gen ó por retróversión, está detentada sin su conoci- 
miento y amparados sus ocupantes en nuestra misma 




'—17 — 

ley agraria, que solo permite la denuncia— propuesta' ’ 
de compra al poseedor. 

Puede asegurarse, además, que los cfue.no se. han 
/presentado aún á proponer la compra ele. las tierras;, 
pública^ que poseen/ á’ pesar d 6 ;.l as -repetidas cónycr \ 
-calórias qúe se hán/heclio, so pena' de ' ádmitirso íer- 
ceros á la compra y estimulados, cómo, están,' ponías ' 
facilidades que seles abren con los derechos á^úbicar 
tierras fiscales, cuya cotización es. ¿pinamente' baja, y. 
por él valor creciente; que va adquiriendo eí. suelo, 

: ptíéde asegurarse* repito, que no' concurrirán ya' ex- 
pónláneaménteá denunciarlas. : ' ’v v.'-'-' 

Más.aúh, obsta también á la denuncia voluntária'de 
los actuales poseedores' da /éspéránzá/de' que ja ley 
•insinuada pot eí artículo 1155 del Código .Civil y pos 7 
„ teriormente por otras ' disposiciones .les' Tayorezca. 

Esto, ag regad o;á la confianza de ;n O' ser inquietados -.en 
\razon de lá gáranlía quejes ofrecen la Resolución gu-. 
‘ berñativa "de 19 d • Enero de 1809 y el artículo 1243 
del Código de Procedimientos, , hace, presumir que 
aquellas tierras permanecerán ocultas para el Estado, 

• mientras no se dicten nuevas medidas para rescatarlas. 

• Ahora bien /corno es notorio que esas tierras son una 
parle imporia'ntq del territorio, el problema que pre- 
senta interés, en la actualidad, es el de. saber si con-; 
viene promover, su reivindicación y, cu este caso/ 
qué procedimiento es conducente y eficaz. 



Se lia dicho que alcanza á una sexto parte del terri- 
. torio nacional el área .de tierras públicas detentadas. 




— 18 — • 

Si esto fuera cierto, ó aún solamente aproximativo,' 
habría razones evidentes para que la atención del le- 
gislador se contrajese á un hecho de tanto .interés. • 

‘ En efecto, aún cuando nuestro suelo es de una ferti- 
lidad y una excelencia .ilimitadas, no es tan inmenso 
que., no valiera lay pona de preocuparse de definir y 
utilizar de la mejor manera posible esa sexta parte de 
su extensión. 

Precisamente por eso y por la to])ografía del " País, 
por la facilidad de comunicación, por la importancia 
que tiene y la mayor que puede tener un diala indus- 
tria rural, debe meditarse esta cuestión, buscándose 
uña. solución q ue esté de acuerdo r con los adelantados 
principios de la Economía* Política. ' 

. El hecho dé la simple ocupación, en mi concepto, no 
satisface las exigencias de - una buena disposición 
agraria! 

Por la calidad de esa.posesión, en qúc falta el ¿mi- 
mo dominan lis, base esencial de toda proyéchosa ocu- 
pación,' es tanto más necesaria la prónTuTgáción de 
uña acertada ley agraria que deslinde definitiva- 
mente la propiedad pública de la-privada, atendiendo, 
además, en. cuanto sea posible, á la regularización de 
su fraccionamiento . . * 

La iniciativa, el espíritu de empresa, y. hasta la pau- 
latina marcha de la. mejora del suelo, se entorpecen 
cuando no están perfectamente definidos los derechos 
de los poseedores de tierras.' 

El continuo terñóf, la zqzob.rá?íiVfif«e vivero! dctéri- 
tador de la propiedad ageua, obsta á la realización de 




todo acto que ponga de. manifiesto la ocupación que 
tiene,' viciosa ó aún simplemente controvertible. 

Si se considera este visible inconveniente, para el 
desarrolló industrial, se apreciará la verdadera im- 
portancia 'dé la cuestión que he planteado. 

Imaginaos las infinitas combinaciones ó influencias 
que ejerce el más insignificante fenómeno económico 
en la vida de un pueblo^y el desequilibrio que produ- 
ce en una plaza comercial ó industrial, cuya fuerza 
va multiplicándose progresivamente, como el voló raen 
de una bola de niéve que rueda desde la cima de una 
montaña! - 

La sexta parle del territ orio nacional .mal* explo- 
tada, representa una fuerza latente de paralización 
industrial, capaz de contrarestar., el movimiento as- 
cendente de la industria rural. , ... . 

, No es, pues, mayor ol interés fiscal en la promoción 
de esa medida, que el, económico y general,- que s e 
evidencia de. tal manera-que, sentadas éstas. premisas, 
convendría Más' él -desprendimiento’ gratuito del 
dómij^gsftscal, que* la sustentación del actual estado 
dé^fosas. 

• : Esás tierras, distribuidas en manos expertas y colo- 
cadas cil la producción por sus propietarios, darán un 
impulso considerable á la industria rural. 

En nuestra campaña,- que está aún en estado de 
atraso respecto de la división de la propiedad y del 
sistema de ganadería, la competencia que pueden ha- 
cer los poseedores do una tierra que nada les cuesta es 
nociva y perjudicial á los propietarios rurales, debido 




'-‘— 20 - . • 

á rjiic el' bajo precio de sus ganados Jes deja siempre 
beneficios.'* 

• .. ii - ■ * . • 

Y, ¿ podrá implantarse aquí el sistema europeo ? — 

■ Np,..fujtará aliciente. para refinar crias ó introducir 
mejoras' en.’el sislema, porque es demasiado poderosa, 
la' competencia do los que ofrecen sus' productos .por. 
un precio" que es casi todo ganancia. 

- Aún cuando el'quc mejora sus artículos pueda ofre- 
cerjo^ Cn .buenas condiciones de lucro para sí, es 
Wdóso que encuentre la debida compensación de sus . 
desembolsos." 'J • ;> . 

Además, los capitales qne se inviertan en el per- 
feccionamiento del sistema^ iurpiiedcn producir frutos 
inmediatos, porqué la ' mejora 'del sueló y del ganado 
es .obra de- inarcha;. lenla.r-Queda, pues, ¿asi,' dificul- 
tada la .intrbducción. de ún rsisteina'indústrial' más 
perfecto, á causadle :1a considerable .éxléfnsión de los 
campos de' muchos propietarios, que exigen grandes 
capitales aventurados en una empresa-dé incierta y 
tardía solución. - - 

J’ccorriéndo 'Ja campana "se observa, que cada 
estanciero necesita una ó dos leguas de campo para, 
dedicarse convenientemente a la ganadería, "y que, á 
medida ..que adelantan, dán mayor extensión á sus 
estancias, sin que les preocupe la multiplicación de 
sus productos, conseguida. por los medios , avanzados 
del arlo. industrial. •' '. . . 

Aprovechan tan solo lo que' les ofrece natural 
y expontáneamente el campó, olvidando la omnipo- 
tente fecundidad de la tierra, que solo requiere el 
• ■ \ ■ 




-,-v 21 — ■ 

trabajo inteligente del hombre .para centuplicar.sus. 
frutos. ' “ : , 

.. Las pequeñas propiedades no. pueden prosperar al - 
iado de las mayores, cuando se dedican' á la misma 
industria y son absorbidas ó cuando, mónos domina- 
das en su producción por los . movimientos que ellas 
les señalan.. . * ‘ •. - di :’'. 

Esté es ún corolario de los hechos jy consideracio- 
nes que he expuesto. : * • ‘ y 

• En esto sentido c-s inconveniente da irregularidad 
dé las parcelas; y'no responde' á los fines' dé un buen’ 
régimen agrario : y : • - . ' ; • • . 

1° Porque dificulta el ‘ pe ríé.cci on am icn to ‘de 1 ' las 
industrias rurales; - 

2 o . Porque obsta al empleo do los pequeños capita- 
les, qiie son los más en la labor del súcloj . " . 

3 ° Porque aquel régimen es -contrario al incre- 
mento y desarrollo de la población y con esto á la ins- 
tr’ucción, al. trabajo y a los. dém£s’ resortes del pro- 
greso y bienestar nacional; .. . ' ' v ' . •’ , 

4 ° Porque entorpece la valorización de la.' tierra; 
5 o Porque disminuye. el importé y dificulta la per- 
cepción do los impuestos territoriales, etc., etc., etc 
1 Desde luégo, siendo los grandes propietarios los que 
dirigen el movimiento industrial, desaparece el interés, 
la inventiva? esa ardiente lucha del trabajo que se 
produce en el estimulo yen las miras /le engrandeci- 
miento. — Falta la iniciativa industrial. 




.’ Los. que están libres ele esta preocupación, aquellos 
para quienes el porvenir se presenta asegurado por 
uña vasta extensión decampó, .dominan las .contingen- 
cias desfavorables con la persuasión de que -alguno ' 
de los rincones de sú’cafnpo fructificara, y esto basta 
para-alcnlár sil negligente indiferencia por la lucha 
del trabajo, con Ja paralización consiguiente del pro- 
greso. " v";v" ' ‘ - • . . - ' - • • . 

V. La.facilidad que prescita la _ vida en' nuestra cam-* 
paña produce este grave mal, -y • es indudable qüó, en . 
le labor, el hombre necesita un constante aguijón que ' 
despierte su. actividad • con ( ía esperanza^ de mcjoia»' 
su condición. ^ J - • ; ' . : v ?£ " _ : , 

-Esa responsabilidad, ese estimulo fecundó”, apenas 
se hace sentir, apenas empieza A germinar en nuestra 
¡■vasta' campaña. v . : • • {■ V ' '. . 

' Los pequeños .propietarios, que. es á quiénes tocaría ' 
ingeniarse para vivir y engrandecerse, iniprimen direc-’i 
ción á sus movimientos á la sombra del grande ha- 
cendado.. i v ’ • ,\J. ■■ ácrv. ' 

. No les es 'dado A aquellos distraer sus escasos capí-:, 
tales para el .perfeccionamiento déla industria, por “ 
que necesitan para su sustento todo .el fruto • de su 
'reducida. 'propiedad: . - 

Esto explica el. espíritu' general 'de inercia qué sé 
apodera de los habitantes del cámpo y que no se im- 
póngan más 'tareas que las rutinarias d.e recorrer sus 
alambrados, parar rodeó de ganados d.e -tiempo, en 
tiempo, y atender A las demAs faenas primitivas de la 
vida pastoril. . . *• . 




La falla de competencia es el signo de la pobreza y 
del atraso de un mercado industrial ó comercial;- y la 
competencia,. como lo lie dicho anteriormente, no pue- 
de hacerse por los pequeños capitalistas en las condi- 
ciones actuales de nuestra, campaña. 

La población está en razón directa de la división 
territorial -y del perfeccionamiento de , las industrias. 

. En efecto, con el incremento de- íá población,' con 
-su constante contacto, la instrucción tornará mayores 
proporciones.— La división del- trabajo prestará, tam- 
bién, sü concurso eficacísimo á la obra de la produc- 
ción', cuando con el aumeiíto de población' sea indis-, 
pensáble eV trabajo como medio de sustentar* la 

vida. ' . ' V ’• • ' ' • ' - '• *’■ .. : 

..... - •; - : . . 

Todas estas" fuerzas combinadas, reaccionando sobre 
el espíritu nacional, regenerando á los ociosos que vi- 
ven ele la génerosidad de su mismo cárácter y de sus 
•hábitos, coadyuvarán muy pronto á la obra de la in- 
dustria, que; es el asiento de la riqueza y ' bienestar 
sociales.' ‘ 

Cón la densidad de nuestra. población rural, -abun- 
darán las fuerzas productivas de la tierra y el habi- 
tante de la campaña no tendrá entonces que buscar la 
realización de sus ambiciones en ' la ilícita y azarosa 
via de las revoluciones. ’ 

La valorización del suelo, el aumento de los im- 
puestos que le gravan y su más fácil y regular por- 
xcpción, serán, también, el resultado casi inmediato de 




'••V .. ; ; V : ■ . , ..--21 — ; .r- 

íá organización del territorio bajo las bases de una 
ley agraria. • ’ '■ 

'■ Convencidos de que es indispensable el arreglo de 
dá’s tierrasqué todavía conserva el Estado, como paso 
préÁdpy necesario -á la organización;, definitíva.y á la . 
formación del catastro general; y seguros, también,' 
dé 'qué' la propiedad industrial depende esencialmente 
de la división y rcgularizac.ión de las" fracciones par- 
celarias, débeniós estudiar la solución déesta cuestión. 

• i • ;V.: • v : 

r. Admitida - que sea la conveniencia de disponer de 
la propiedad pública .detentad a, preséntase uñá duda: 
¿.en qué condiciones se encuentran los actualcs poseér 
. dóres?..' • V> .; ;> '• > 

'Tratándose de esta materia, los derechos posesorios 
han. sido i objeto de niterminables controversias en la 
práctica deb derecho^ “Sin que so baya llegado á . una 
solución definitiva y aceptada unánimemente : \ 

. , Nuestro Foro ha apoyado, siempre los derechos de 
los . poseedores cuando ha’n estado en pugní^cón el 
Fisco. V' ■ ■ . • " ' . •. 

• V: Esté hecho que se csplica fácilmente, puesto que 
fienc.su origen en que es al foro á quién los poseedo- 

i . . . . . . • * ’ ... 

. res encomiendan su defensa y nunca la del Estado, 
que tiene -su representante legal, es una de las causas, 
que, combinadas con el desinterés con que es mirada 
sicmprc^csta parte, explican la dirección anormal que 
ha tómkdo la opinión .corriente sobre los derechos 
pósesenos de los ocupantes de la tierra pública. 





i Re lia alegado, en favor de esos poseedores, que es 
injusto privarles ;dc los derechos que han adquirido á 
ella por el hecho de poblarla y en mérito . dé los tra- 
bajos y ^sacrificios qiie les ha impuesto sti cuidado . 

:>V. título dp que :el poseedor és :un elemento de - la- 
prosperidad i ndustriáí 'y de la . riqueza publica, puesto 
qué hace a lá tierra mas accesible al trabajo, provocan- 
do empresas,' rodeando de seguridad y de garantías á 
la ; campaña, se.ha.dicho qué tienen por ese-solo hecho- 
derechos reales al campo ocupado, y que son acreedo- 
res atoda clase de exenciones yprerogativasy 
L-' Sé lia dicho, también, que la lev civil, que es nuestro 
derecho común,. lia establecido escepciones favorables 
siempre á- los derechos .de los poseedores. 

■ Examinemos estos argumentos..- .V.';. vj ;• 

• Si fuera cierto que los poseedores haii hecho sacri - 
ficios en la^cupácion de la, tiefra pública,; sin re- 
compensa alguna, militarían en pro de su -causa, con- 
.siddTaciohcs do equidad, aún cuando no de estricto 
derecho. - • 

..'-'•Pero, es el caso que no tienen sacrificios no retribui- 
dos -en su ocupación, porque han sido recompensados 
con creces por los productos que la tierrales ha dado, 
y por otra parte no puede creerse que hayan' po- 
seído la tierra agena sin provecho inmediato y alen- 
tados solamente por una futura y problemática com- 
pensación. ' 

Los beneficios que ha recibido el Estado por esta 
clase de población, han sido un resultado .¿^mediato 
de la ocupación, y no su resultado directo. • 




, -20 - - 

En cualquier inomento que so les considere,- pues, 
los pobladores de tierras están indudablemente más 
que indemnizados dé los trabajos que se. impusieron 
con la posesión de las tierras del Fisco. 

. . Pero, sea como. fuere, los principios jurídicos y eco- 
nómicos, son demasiado firmes á, este .respecto . para, 
que puedan ser conmovidos por. el peso • de este gé- 
nero de consideraciones, y máxime cuando no. están 
justificadas. • ’ 

^demáSj.los que /sostienen que. el Estado debe ser 
libcValisifno en la adjudicación de. la-tierra, hasta el 
extremo de hacer que sean especiales, en favor de los . 
poseedores los princij.ios del derecho común; los que 
aspiran á un régimen agrario que sea únacscepción 
de las leyes generales so. pretexto de llenar asi las ale- 
tas funciones déla administración pública, han de 
convenir' en que estas premisas no.so.n de absoluta y 
rigorosa aplicación en todos-ios casos." .’ • . 

’.En efecto? no todas las Naciones, están en igualdad 
de condiciones para que sean del. mismo, niodo gene- 
rosas en la distribución de su - tierra, ni llenan todos 
sus legítimos, fines en el desprendimiento de sus dere- 
chos originarios al suelo en favor, de los. que lo soli-. 
citen. - , ■ 

La Confederación Argentina, el Paraguay y el Bra- 
sil, por ejemplo, que poseen. inmensos territorios de- 
siertos, sin contrariar su marcha pueden ser más 
complacientes en la adjudicación del suelo que otros 
paísps y que el nuestro, porque sin duda alguna son 
preferibles siempre los territorios poblados, sea la que 




. — 27 — • 

quiera la calidad 'de sti población, .á los .enteramente, 
desiertos. ’ • . • , 

Aunque sea tardío, en este caso, el desarrollo civili- 
zador y progresista, y aunque las industrias rurales no 
.prosperen á paso ' rápido, "es. una piedra lanzada al 
desierto' que puedo servir mañana para -cimentarlos, 
.Se llena asi el. fin político de la. conservación del 
territorio, conjuntamente con la facilidad; de la ma-' 
yor población, y por último, nadie sostendrá' qne sea 
el poblador parásito en tal grado que reduzca el valor, 
de la tierra Ocupada á menos, del que tiene en su 
estado virgen. y . 1 ,. 

: Estas desigualdades que existen en las distintas 
naciones respecto de la distribución dél suelo, y los 
incOnvenientes'jiüe, .segúñ Jo expuesto, surgen de la 
liberalidad distributiva en nuestro País, persuaden de 
que, 'cuando se trata de erigir una disposición agraria, 
se debe aténdei' ála's particularidades del suelo en que 
ha de tener aplicación'. 

Llegados al punto en que se encuentra la República 
á este respécto, 'y .aúnó(Má^^u.terní|rió' 5 - excede -á 
las necesidades . naturales- deMa . población y ofrece : 
anchos horizontes á las industrias rurales pergae no 
tiene un palmo de tierra deshabitadas-las disposicio- 
nes que se adopten deben ser ni uyp pudentes v su 
aplicación debe guiarse con la mayor cautela. \. 

Estudiándose los derechos posesorios bajo la faz de 
nuestro derecho positivo, nos convencemos de que son 




las disposiciones, del Código Civil las qué rigen en' esta 
materia? • • '' *'*> 

Aunque algunas .disposiciones gubernativas lian di-. 
ClíO indis tinta ¿n ente poseedores ú ■ocupantes cuando les? 
convocaron ,á la denuncia ('), sise atiendeá su .misma, 
fondéase comprenderá qué no cupo en su nícnté con- 
fundir la posesión civil con la nalural, relativamente 
A las tierras fiscales 7 . '/ 

. listos decretos s^pló se proponían resolver un pro- 
blema financiero transitorio aprovechando los recur- 
sos que la venta de tiérr.a,s propórciofiaria, Al Erario 
Nacional, según ellóa misinos lo expresan. ; ? ' 

A ese efecto, no había razones para tener en cuenta 
las distinciones dufíditós-Mé que? me ocupo, . . po rque: 
solo importaba üivreconocirniento' de prqíereiicia en' 
favor de los ocupantes sih trasceÍKlericia' idteriqr. . 

• V En su cónsecuénCia, aquCÍlo^efá?iin' acto dé adminis- 
tración, simplemente,' y no.lá resolución’ ciéntíflca'rle 
los derechos de los poseedores tic la tierra . pública, y? 
.es tanto ínás , evidente cuanto, que .el Poder Ejecutivo 
no, tenia facultades para, derogar .disposiciones legis- 
lativas. vigentes,.- como ; son las dé ..nuestro : Código 
civil?.?,; y.. .?:..????;•■ V 

• Pero, - detengámonos algo más en el. exánien dé 
esfas /disposiciones,' y observaremos que, lejos, de 
crear • prerogativas á los poseedores'' precarios, des- 
conoce toda fuerza civil á-su ocupación, - desde que 
les emplaza con término perentorio para que se 

;(’) 2- de Octubre de 1807 y 22 de Setiembre de' 1868. : 




-.presenten á denunciar, (ó pena de admitir terceros á 
la compra. • 

Es, por consiguiente, el Código Civil el que . rijo los 
derechos, posesorios en general, -y en este concepto 
pueden ser reivindicadas 'las tierras ocupadas, -cuyo 
dominio, directo reside' en el ‘Fisco, para. darles ,1a 
aplicación que más convenga. 



El Estado ha concedido, derechos y acciones á ubi- 
car tierras fiscales,' por indemnización de campos y' 
..terrenos de que había dispuesto para, colonizar, para 
paseos publicos/y para ptrós'objetos.' . , J,:, . 

. .. El importe de estos créditos asciende actualmente, á 
[ ciento empenta y siete leguas cuadradas, aparto'; dq 
. otras acreencias ilíquidas' de la misma ¿Jase, que, por 
mensura de Egidos y , otros conceptos, pesan también 
sobré el Erario y deb.én; .ser satisfechas con tierras fis- 
cales. . ' 

. Para amortizar ésta deuda podrá utilizarse, .tam- 
bién, alguna de jas disposiciones de la ley agraria , • . 

’>• ' 1 *: ■ •' y 

. . ; Resumiendo los principios .expuestos en esté estudio, 
’ he creído conducente á su claridad v concisión for- 
mular ¡Una ley agraria, e.n - las-, condiciones que creo 
más convenientes en la actualidad. 




PROYECTO DE LEY 



El Senado y Ja .Cámara de Representantes de la Re- 
pública Oriental del Uruguay, reunidos en Asamblea 
General, decretan ; - - A . 

’ V 'artículo' 1.® 

Los poseedo'res ú .ocupantes actuales de tierras pú- 
blicas, ó de' sobras no, comprendidas dentro dé límites 
naturales, deben presentarse' tlentro dél plazo de seis 
meses dé la. promulgación de. esta ley 1 , á. proponer su 
compra, ante el Juzgado Napional dé Hacienda, en las 
condiciones y bajó las penas que ella'cstablece. 

artículo. 2.° 

..vEi. J ujgad.o'-Naeional de Hacienda dará la tramita- 
ción' correspondiente á : la. denuncia- -propúésta de 
compra con aiudiencia del Fiscal del ramo, quien, des- 
pues de sustanciada, dictaminará sobre su mérito, ele- 
vándose con esto al Poder Ejecutivo para sti admisión 
ó rechazo, según proceda.'. 

• ARTÍCULOS. 0 - ; 

El Fisco se reservará, qiara fines de. uso público, las 
tierras que puedan corrcsponderle con arreglo á esta 
lejvpudiendo, no obstante, ser vendidas á oro yá 





preció ele tasación,, destinándose sus productos, en . 

. - V • f ; • . 

este caso, á ensanchar colohiasy.á las demás mojo-': 
ras de la- industria rural. 

• : ' • ' ■ ' ' • • .ARTÍCULO 4.-° : ■ '/ i 

v El. 5 poseedor de .tierras 'que, aún cuando iu viere :• • 
tituló 'translativo de dominio emanado del Fisco, eso 
titulo adoleciera dé alguna imperfección, será cscritu- ■ 
rado en propiedad, subsanándole el referido titulo’ en 
«a forma: ¡ ' " ; ; • ‘ ' ' 

l.° Se le concederá graciosamente la mitad del 
Campo denunciado; 

•2.° Pagará-, con derechos á ubicar una cuarta 
parte; jy '■/' , . ’ á y . 

. . . 3® La otra parte se la ; reservará .el Fisco. - 1 

artículo 5.° 

.* , ■; • <■> • 

El poseedor ú- ocupante que no poseerá en virtud 
de titulo translativo -de propiedad será escriturado 
cilla formá'siguiento: 

; ' l.° Pagará con derechos á ubicar tierras fiscales 
una tercera parte; - ; . 

. 2.° Otra tercera parte ciforo y á precio de tasación" 
en cinco anualidades sucesivas, con hipoteca 
' , . '■ del 'mismo, campó ; y 

3.° La otra parte quedará á favor del Fisco. 

artículo G. u 

. Los poseedores ú ocupantes de tierras públicas que 
no so presenten dentro del plazo señalado en el artícu - 




- 33 — 

Jo . l.° á formal i /.ni - propuesta, perderán Jos favores < 
que les concede esta, ley; pudiendo sor denunciadas.-, 
esas tierras por terceros^ no ocupantes. - 

s¿¿\; i ■ . _ARTXCuVo 7.° . ; 

Vencido el- plazo que determina el articule l.°, 
cualquiera puede . denunciar las tierras fiscales que no' 
'hubieren salido del dominio del Fisco, con arreglo a 
íasiéyes generales y. á las condiciónes ele esta ley..-:;; 

• - yá v'¡ artículo $.° • .. y.v •. . 

• El tercero denunciante . deberá presentarse ante el 
Juzgado N. do Hacienda en el sello Correspondiente 
y haciendo á : su costa las justificaciones que- créa 
•necesarias él .Fiscal deb ramo, para elevarse luego ' su . 
denuncia á la admisión del P- E. ' ‘ 'i 

■ En el caso de ser -admitida la denuncia, no h’abrá - 
lugar á reembolso, alguno. ■ • • , ~ ' - 

; ARTÍCULO 9.° • ' r ' ’• ' 

;.E1 .terceiydcuunciante percibirá . una ¡ cuarta parte 
del área dcJas ticrras' denunciadas, u Via vez que fueren 
declaradas fiscales , por sentencia ejecutoriada ó po v 
transacción aprobada . • . ., . .. 

Una tercera parte del -Area restante podrá adqyi 
rirla el ocupante por títulos á ubicar; y lo demás per- • 
tenécera al Fisco' ' ■ ' * ' v-V 

artículo JO . 0 • 

Según el concepto en que 'se admitiere ‘la’ denuncia 
n ledos los casos que establece esta ley, so procede- 




- 31 . — ' ' 

ráá la mensura .judicial del campo por el Agrimen-.: 
sor que nombre la parle, conjuntamcnt *. con un Vocal 
(leda Dirección General dc.Obras Públicas por la 
parte del Fisco, los cuales ubicaran los derechos de 
cacla uno,' según corresponde, interviniendo el Júóz 
de mensura para dirimir la discordia que hubiere. " •• 

:.En todo lo demias se observarán las disposiciones, 
contenidas en. el/ título respectivo del Código de Pro- 
cedimientos.; ' ' . '.\V ; 

\ - ; artículo 11.° ; . 

• •. . v - •• .) 

- Quedan .vigentes les disposiciones legales relativas 
á lá prescripción de tierras publicas, ■ debiendo pre - 
sentarse los ,qiie se consideren favorecidos por ella 
dentro del plazo que determina el articulo l.° á los 
electos.' que haya lugar en derecho, só-póna de consi- 
. dorarse renunciada aquella escepción. • V 

•artículo 12.° 

La promulgación de ésta Ley se hará en la Capital 
y en las ciudades y villas de los demás Departamentos. 

artículo. 13.° 

... Quedan derogadas todas las leyes que se opóngan 
á la presente. i 

. artículo 14.° 

Comuniqúese, etc. 



Pedro f igari. 

■ En cumplimiento del art. 53 del Reglamento. 

V. ' D.- --Art. Tekua. 




Proposiciones accesorias . 



Cuando hay oposición entro los fundamentos del derecho y la 
aplicación de una ley, el magistrado debe optar por. lo primero. 
El articulo 17 del Código Civil debe, pues, reformarse. 



Las naciones deben descartarla guerra como medio de ha- 
cer efectivo el derecho internacional. 




Facultad de Derecho y Ciencias Sociales 

* 

1 » f 

RECTOR : 

Doctor Don Alfredo Vázquez Aceycdo 

CATEDRÁTICOS 

PROCEDIMIENTOS JUDICIALES Y DERECHO INTERNACIONAL PRIVADO 

Doctor Don Marcelino Izcua Barbat. ' 

; ECONOMÍA POLITICA 

Doctor Don Arturo Terra ; . r - 

v DERECHO CONSTITUCIONAL Y ADMINISTRATIVO., 

Doctor Dolí Manuel Herrero y Espinosa 

DERECHO CIVIL 

Doctor Don Duviniioso Terra 

DERECHO COMERCIAL 

Doctor Don Eduardo* Vargas 

DERECHO PENAL* • 

Doctor Don Alberto Nin 

DERECHO NATURAL K INTERNACIONAL P.IJRL1CO 

Doctor Don Federico Acosta y Lara 

MEDICINA LEGAL 

Doctor Don Elias Regules 

SECRETARIO 



Doctor Don Enrique Azaróla